Una vez animados, decididos a trabajar y delimitado el ámbito de la acción, hemos de concretar la manera de hacer efectiva dicha acción.
No podemos quedarnos en el análisis, opinión y recomendación. Se trata de hacer llegar nuestra demanda a la mayoría de la gente y conseguir unirnos para sumar voluntades que al final consigan imponer cambios legales.
En política es fundamental no meter la pata, y volviendo al símil del alpinista, a diferencia de este, aquí no hay cuerda de seguridad, un mal paso y la consecuencia es el desastre, máxime cuando la lucha es tan desigual, pues el adversario es ni más ni menos que todo el poder político con todos los grandes intereses económicos que han ganado mucho con el sistema actual y no les interesa que nada cambie.
Esta batalla se tiene que ganar en el Parlamento y por ello hace falta un partido político que nos represente y que tenga la suficiente fuerza para sacar adelante los cambios, por eso mismo tendremos que esperar a que la sociedad civil haya hecho suyas nuestras demandas, se nos conozca y hayamos ganado millones de adhesiones.
No nos podemos presentar a elecciones sin tener la certeza de conseguir un buen resultado, pues en caso contrario correría el desánimo y perderíamos lo conseguido hasta la fecha.
Lo primero es tener personalidad jurídica y para ello podríamos optar por la figura de la fundación o de la asociación ( un partido político no es otra cosa que un tipo especial de asociación). Pienso que en un principio que somos menos la fundación sería más ágil y estaría más protegida frente a posibles sabotajes. Más adelante una vez fuéramos muchos y estuviéramos cohesionados y bien organizados se impondría la asociación que podría ser partido político o no, pudiendo coexistir fundación y asociación.
Si miramos en la web del Ministerio del Interior, se han creado cientos de partidos políticos, es decir la mayoría no llegan a nada. A pesar de todo mantengo lo dicho anteriormente, lo conseguiremos si nos lo proponemos y si perseveramos sin equivocarnos. Las limitaciones están en nosotros pues la lógica y la razón que es lo más importante están de nuestro lado.
No podemos ser un partido tradicional pues en ese caso ya sabemos nuestro destino, sino que hemos de ser totalmente innovadores.
Por ejemplo, la persona que ejerza un cargo público habrá de darse de baja en el partido mientras dure su mandato, hemos de desligar totalmente el ejercicio de la representación ciudadana con la pertenencia a un determinado partido y que pudieran verse afectadas decisiones de interés general por las particulares de un grupo.
Dentro del grupo cada uno debería trabajar con arreglo a su capacidad y vocación, evitando el protagonismo y concentración de decisiones. Esto nos protegería de forma que nadie tendría interés en hacernos daño a cada uno en particular pues nadie sería imprescindible para que el grupo continuase eficazmente su misión. La obediencia al líder es uno de los grandes males que nos aquejan en la actualidad y desvirtúan la democracia.
Este grupo o partido estará desde el comienzo abierto a todos intentando acabar con la partidización de la sociedad y en especial con la dualidad izquierda-derecha, liberal-conservador, etc..., pues el ideario de una persona es mucho más complejo para adscribirlo a una opción o a su antagónica.
En todo lo dicho en estos cuatro artículos solo he pretendido poner de manifiesto la necesidad de pasar a la acción si queremos conseguir algún resultado e infundir ánimo esbozando unas líneas generales de trabajo. Para concretar y acordar la actuación habrán de someterse las propuestas que se hagan en una reunión próxima.
Ante todo creo que el verdadero espíritu democrático y conciliador es el que puede resolver los problemas que genera la convivencia en un mundo cada vez más superpoblado, donde precisamente por este hecho se hace más necesaria la regulación de las interrelaciones humanas y por el mismo motivo, cuanto más poderosos sean los estados frente a los individuos, también al mismo tiempo han de tener más perfeccionadas sus democracias evitando la concentración de poder en determinadas personas.
Cada uno de nosotros por si solos no somos nada pero si nos unimos podemos conseguirlo, solo me queda ofrecer mi disposición en esta lucha.
Nicolás.