Campaña «Un ciudadano, una chincheta»

domingo 10 de mayo de 2009

El derecho de autodeterminación externa

Las libertades y los derechos individuales son previos a toda legislación, por lo que cada pueblo, como conjunto de individuos libres, debe ser capaz de decidir libremente sobre su organización. Es por ello que encontramos dos tipos de autodeterminación, la externa y la interna. La autodeterminación interna hace referencia a la capacidad de un pueblo a decidir libre y democráticamente su forma de gobierno y legislación. La autodeterminación externa, que es sobre la que trata este artículo, consiste en el derecho de los pueblos a determinar su lugar en la comunidad internacional de Estados, a decidir la formación de un Estado independiente, la libre asociación, la integración en un Estado ya existente o la adquisición de cualquier otro estatuto político libremente decidido por la población.

Cuando un pueblo decide ejercer su derecho a la autodeterminación, se produce un trasvase de soberanía: si un pueblo A forma parte de un pueblo mayor B, esto significa que la soberanía de A esta integrada en la de B. Por lo que si A quiere ejercer su derecho a la autodeterminación y ejercer en exclusiva la soberanía sobre su región, B deberá decidir sobre su integridad territorial y si ceder su soberanía sobre dicha región.

Generalmente, todos los que defienden el derecho de autodeterminación de los pueblos no defienden ese derecho para todos los pueblos, solo lo defienden para los que denominado en mi ejemplo como A. En mi opinión, si un pueblo decidiese ejercer el derecho de autodeterminación, todas las soberanías implicadas deberían realizar un referendum para aprobarlo. Si consideramos que la autodeterminación/soberanía de todos los pueblos tiene el mismo valor, se genera un conflicto cuando B, vía referendum, se niega a desprenderse de su soberanía. Para evitar crear inestabilidad, chauvinismos étnicos o, incluso, llegar al absurdo, como que un individuo declarase una parcela de tierra de su propiedad independiente de todo Estado (aunque a los anarquistas esto no les parecerá nada absurdo), creo que debería prevalecer el statu quo, intentándose llegar a un acuerdo que satisfaga a A.

Si llevamos esto al caso español, el País Vasco (al igual que cualquier otra región) debe ser totalmente libre de realizar un referendum sobre la independencia (o sobre cualquier otra cuestión). En caso de que el resultado sea afirmativo, deberá realizarse otro referendum en todo el territorio español, el cual necesariamente deberá ser afirmativo para que se produzca dicha independencia.

Debe de tenerse en cuenta que he expuesto el caso de situaciones democráticas. Si se diese el caso de situaciones no democráticas como dictaduras (autodeterminación interna) o procesos colonizadores (autodeterminación externa), el pueblo deberá utilizar todos los medios a su alcance para poder ejercer su libertad.


Publicado anteriormente en humano sin sentido

6 comentarios:

Luis Alonso Quijano dijo...

Pues no, señor Snake.
En mi opinión, el derecho a la autodeterminación de los territorios constituidos en Estados-Naciones, es una ilusión política y una falacia social.
¿Acaso vale más la opinión coyuntural de un conjunto de personas con derecho a voto, que lo creado por siglos de historia?
¿Qué extraño derecho es ese que solo vale para celebrarlo una sola vez hasta obtener la independencia? ¿No se contempla el derecho de las generaciones futuras a celebrar el mismo referéndum cada cierto tiempo por si la mayoría decidiese volver a juntarse con el país de origen?
¿Quién y como se decide, si un pueblo es A o B, según su ejemplo, su extensión y sus límites?
¿A cuantos ciudadanos afecta ese derecho y quien lo determina?
¿Qué derechos ampara a los ciudadanos que quieran seguir siendo del país de origen?
¿Quien y como decide el derecho de los muertos a descansar en su patria, una vez obtenida la independencia?
Si existe ese derecho, ¿Por qué no se reconoce en territorios más pequeños del territorio segregado e incluso en municipios o aldeas?
Y si usted empieza justificando los "derechos de los pueblos" a consecuencia de las libertades y derechos individuales, ¿porque excluye ese derecho a nivel individual, calificándolo de absurdo?
Podría segur con más preguntas, doblando la extensión de su artículo.
Saludos democráticos.

snake dijo...

No debí publicar esto d nuevo aquí, ya que respecto a mi pensamiento ha quedado un poco desfasado. Amen, de como demuestran sus preguntas, incompleto. Ya tenía pensado escribir algo nuevo sobre el tema. Obviamente, mi concepto de Estado es distinto al suyo.

Con este artículo pretendía tratar como una parte de una sociedad constituída democráticamente puede independizarse. Todo ello, bajo un cierto límite que evite un caos.

La Historia no tiene derechos, los individuos si. Usted no puede condenar a la Humanidad a vivir bajo cierto Estado solo basandose en la Historia. Llevo más de 4 años en la compañía de movlies Vodafone, si desease cambiar de compañía, ¿aduciría Vodafone años de contrato para no dejarme abandonar la compañía? Al igual que para abandonar una compañía de movil existen unas reglas para hacerlo (contrato de permanencia, por ejemplo), considero que para abandonar un Estado deben de existir otras.

En ningún momento digo que dicho derecho solo pueda utilizarse una vez. Puede utilizarlo cuantas veces quiera, ya sea para constituir entidades políticas más pequeñas, o más grandes.

Vivmos en democracia, lo que para bien o para mal, significa que vivimos bajo la dictadura de la mayoría. Por lo que los ciudadanos que quieran seguir perteneciendo al país de origen tendrán que aguantarse, al igual que me aguanto yo teniendo un rey, una partitocracia, impuestos excesivos que financian cosas que no me interesan,... Ante una decisión tan importante como esta puede ponerse perfectamente un minimo de aprobación superior al tradicoinal 50%, ya sea un 66%,...

La pregunta de los muertos no la entiendo. Podrán descansar donde quieran.

Este derecho afecta a todos los ciudadanos, ya que cada ciudadano es libre y soberano. Dicho derecho debería venir recogido en la Constitución. En ningún momento se niega dicho derecho a ciudades, pueblos o aldeas. Me considero minarquista, por lo que no quise extender dicho derecho a un solo individuo, pero tampoco hay un gran problema en ello, simplemente derivaríamos a una sociedad anarcocapitalista.

Un saludo

Lino dijo...

Hola. Aunque entiendo los motivos de Quijano, estoy de acuerdo con snake. Tan solo una puntualización: hablar de dictadura de la mayoría es algo arriesgado, ya que eso supondría que la mayoría tendría un poder sobre la minoría igual que el de un dictador como Mao, Franco, Castro, o Stalin, y eso yo entiendo que no puede ser democracia. Si en algo se distingue esta de los regímenes mencionados, es en la defensa de las minorías en sus derechos individuales.

Saludos

Luis Alonso Quijano dijo...

Mi muy distinguidos Lino y Sake.
Confundir el derecho de autodeterminación (derecho a la independencia para hablar claro) con la democracia es confundir la velocidad con el tocino.
No existe ni puede existir alguien que se apropie el derecho de cambiar una situación de hecho nacional, producto de la evolución de siglos de historia.
Lo que trato de explicar es que la sensación de pertenecer a otro estado es ilusoria, pues no está basada en ningún hecho objetivo. Un vasco puede pensar en un Euskadi independiente igual que un cartagenero en una Cartagena independiente. Sin embargo solo se reconoce el derecho de autodeterminación vasco y se sonríe frente al de Cartagena.
Y ante esa falta de argumentos, debe prevalecer el único que existe que es la existencia del estado nacional constituido.
No quiero la condena a vivir bajo ningún estado, pues defiendo el objetivo de la libertad política de todos, para constituir un Estado que sea controlado por sus ciudadanos; una vez conseguido esto, significaría la defunción ideológica de los nacionalistas. Estos, sin libertad, solo aspiran a pasar a ser súbditos de otro estado, al que creen pertenecer.
Si que existe la dictadura de la mayoría y para eso precisamente defiendo la democracia como la institución de poderes divididos que se controlen unos a otros.
Si el referéndum de autodeterminación fuera producto de un derecho comunitario natural genuino, debería contar con la opinión de los muertos que descansan sobre su Estado (que han podido luchar e incluso morir por él), que cambiaría en caso de conseguir la independencia.
Usted opina que dicho referéndum debería repetirse a las generaciones futuras, pero sus defensores no contemplan dicha posibilidad ni remotamente.
Saludos cordiales.

Lino dijo...

Quijano, creo que no estoy confundiendo el derecho de autodeterminación con la democracia. Es solo que una vez con democracia, el pueblo es perfectamente capaz y posee autoridad legitima para decidir qué hacer con su territorio. Para ello, deberán decidir los afectados, tanto para ceder una parte del territorio, como para decidir cuál es ese territorio y quien lo forma. Se trata de establecer o debatir sobre cómo debería ser ese proceso para que no alterara el marco legal democrático.

Así que no te preocupes, que no se está defendiendo el «derecho de autodeterminación» por las buenas, mientras no haya democracia, y tranquilo que para esto aún falta.

Saludos

manulissen dijo...

Es una entrada polémica, pero te agradezco la iniciativa, snake.

Creo que comprendo las posturas que se están defendiendo y, la verdad, no sabría decir dónde ubicarme. No creo que un Estado-Nación sea como una relación de pareja, pero tampoco opino que sea una entidad universal e imperecedera.

En segundo lugar, creo que apelar a los muertos no tiene sentido desde el punto de vista político; me parece una cuestión moral, cultural o histórica. Quiero decir: opino que la tradición no es fundamento de ley; el fundamento de la ley es la voluntad soberana del pueblo y, en ese sentido, creo que la idea de un referéndum constituyente abierto a todas las generaciones (vivas o ausentes) está cargada de valor democrático y es mucho más trasgresiva que la idea de un referéndum cerrado periódico.

Por otra parte, creo que una cosa es el problema de las Españas y otro el problema de España. Ubicar la cuestión del nacionalismo catalán o vasco en un saco o el otro es una cuestión muy sensible en la que no quiero meterme. Lo que sí me parece claro es que el problema de España es de naturaleza política y es producto de la falta de identidad y cohesión. El problema de España se refleja en que nadie cree en el proyecto político que es España y, en ese sentido, el artículo no viene sino a iluminar una controversia que ya existe en nuestra sociedad. A partir de ahí, la solución al problema de España no consiste, en mi opinión, en aceptar por buenas las consecuencias de nuestro patético modo de conducirnos como país, sino en atacar el problema de raíz.

En resumen: centrémonos en construir un proyecto de cohesión cimentado en la democracia que pueda ilusionar a la gente de buena voluntad y silenciar a la gente de mala muerte. Un proyecto tan grande que haga minúsculos los sueños del terruño y el arrabal independiente. Y si, frente a ese proyecto, permanece la voluntad de una parte de ir por otro lado, será inevitable que así sea.

Un saludo.

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