Campaña «Un ciudadano, una chincheta»

domingo 8 de noviembre de 2009

El Instrumento

Una vez animados, decididos a trabajar y delimitado el ámbito de la acción, hemos de concretar la manera de hacer efectiva dicha acción.
No podemos quedarnos en el análisis, opinión y recomendación. Se trata de hacer llegar nuestra demanda a la mayoría de la gente y conseguir unirnos para sumar voluntades que al final consigan imponer cambios legales.
En política es fundamental no meter la pata, y volviendo al símil del alpinista, a diferencia de este, aquí no hay cuerda de seguridad, un mal paso y la consecuencia es el desastre, máxime cuando la lucha es tan desigual, pues el adversario es ni más ni menos que todo el poder político con todos los grandes intereses económicos que han ganado mucho con el sistema actual y no les interesa que nada cambie.
Esta batalla se tiene que ganar en el Parlamento y por ello hace falta un partido político que nos represente y que tenga la suficiente fuerza para sacar adelante los cambios, por eso mismo tendremos que esperar a que la sociedad civil haya hecho suyas nuestras demandas, se nos conozca y hayamos ganado millones de adhesiones.
No nos podemos presentar a elecciones sin tener la certeza de conseguir un buen resultado, pues en caso contrario correría el desánimo y perderíamos lo conseguido hasta la fecha.
Lo primero es tener personalidad jurídica y para ello podríamos optar por la figura de la fundación o de la asociación ( un partido político no es otra cosa que un tipo especial de asociación). Pienso que en un principio que somos menos la fundación sería más ágil y estaría más protegida frente a posibles sabotajes. Más adelante una vez fuéramos muchos y estuviéramos cohesionados y bien organizados se impondría la asociación que podría ser partido político o no, pudiendo coexistir fundación y asociación.
Si miramos en la web del Ministerio del Interior, se han creado cientos de partidos políticos, es decir la mayoría no llegan a nada. A pesar de todo mantengo lo dicho anteriormente, lo conseguiremos si nos lo proponemos y si perseveramos sin equivocarnos. Las limitaciones están en nosotros pues la lógica y la razón que es lo más importante están de nuestro lado.
No podemos ser un partido tradicional pues en ese caso ya sabemos nuestro destino, sino que hemos de ser totalmente innovadores.
Por ejemplo, la persona que ejerza un cargo público habrá de darse de baja en el partido mientras dure su mandato, hemos de desligar totalmente el ejercicio de la representación ciudadana con la pertenencia a un determinado partido y que pudieran verse afectadas decisiones de interés general por las particulares de un grupo.
Dentro del grupo cada uno debería trabajar con arreglo a su capacidad y vocación, evitando el protagonismo y concentración de decisiones. Esto nos protegería de forma que nadie tendría interés en hacernos daño a cada uno en particular pues nadie sería imprescindible para que el grupo continuase eficazmente su misión. La obediencia al líder es uno de los grandes males que nos aquejan en la actualidad y desvirtúan la democracia.
Este grupo o partido estará desde el comienzo abierto a todos intentando acabar con la partidización de la sociedad y en especial con la dualidad izquierda-derecha, liberal-conservador, etc..., pues el ideario de una persona es mucho más complejo para adscribirlo a una opción o a su antagónica.
En todo lo dicho en estos cuatro artículos solo he pretendido poner de manifiesto la necesidad de pasar a la acción si queremos conseguir algún resultado e infundir ánimo esbozando unas líneas generales de trabajo. Para concretar y acordar la actuación habrán de someterse las propuestas que se hagan en una reunión próxima.
Ante todo creo que el verdadero espíritu democrático y conciliador es el que puede resolver los problemas que genera la convivencia en un mundo cada vez más superpoblado, donde precisamente por este hecho se hace más necesaria la regulación de las interrelaciones humanas y por el mismo motivo, cuanto más poderosos sean los estados frente a los individuos, también al mismo tiempo han de tener más perfeccionadas sus democracias evitando la concentración de poder en determinadas personas.
Cada uno de nosotros por si solos no somos nada pero si nos unimos podemos conseguirlo, solo me queda ofrecer mi disposición en esta lucha.
Nicolás.

6 comentarios:

manulissen dijo...

Nicolás, te agradezco tu aportación sinceramente y espero que juntos podamos hacer algo productivo.

Sobre lo que dices, sólo quiero transmitirte mi sensación de que estás pasando la cinta de CiuDem a cámara rápida para acabar pasándote a otra película que es la de los partidos. Es estupendo que alguien quiera inspirarse en los principios y objetivos de este grupo para querer fundar un partido, pero CiuDem como tal no puede estar ligado con ningún partido, o perdería gran parte de su sentido. De hecho, me parecería un fracaso que CiuDem, finalmente, sirviera para inspirar únicamente a políticos de un partido.

Por otra parte, no sé qué aportaríamos al mercado de partidos, ni qué nos aportaría a nosotros. Aparte de la estructura y la filosofía de trabajo, de su manera de entender la política, nos separa de los partidos que aquí queremos crear una posición de fuerza desde la que el poder no pueda ningunearnos y desde donde toda la sociedad pueda dar voz a sus reivindicaciones democráticas. ¿Es necesario un partido para satisfacer estas demandas? ¿Sería coherente?... En fin, me asaltan miles de preguntas, pero, si es una invitación, yo doy mi propia respuesta: Yo siento una clara vocación política realizable desde mi condición de ciudadano. No pienso participar en la vida pública de otro modo, al menos mientras no se den las condiciones que pedimos desde CiuDem.

Luego hablas de una asociación. Claro que el instrumento es formar una asociación: ¡Si es lo llevamos diciendo cinco años! Yo mismo iría encantando a cada pueblo marcado en nuestro mapa con el borrador de nuestros estatutos para que los firmáramos uno por uno. Incluso, si fuera necesario, pondría mi casa a vuestra disposición para tener un acto fundacional. Pero ésa no es la cuestión: La cuestión es que el debate sobre los estatutos (el debate sobre el "cómo") lleva años estancado porque no terminamos de ponernos de acuerdo.

Responder con más profundidad a todo lo que planteas es bastante complicado, por extensión y por tiempo. Si conoces o has ojeado los archivos de este grupo, seguro que intuyes que tenemos esta cuestión más que trillada y, desde luego, darle una solución no es tan sencillo como querer buscarla. En todo caso, te agradezco la iniciativa y, si quieres que sigamos debatiendo sobre ello, te invito a que lo hagamos teniendo en cuenta los documentos y los debates que hemos mantenido estos dos años. En particular, los que vienen en el recuadro de arriba a la derecha titulado como "Sobre CiuDem".

Un saludo.

snake dijo...

"Por ejemplo, la persona que ejerza un cargo público habrá de darse de baja en el partido mientras dure su mandato, hemos de desligar totalmente el ejercicio de la representación ciudadana con la pertenencia a un determinado partido y que pudieran verse afectadas decisiones de interés general por las particulares de un grupo."

No creo que esta medida sirva para nada. Creo que lo ideal es tener listas abiertas, y que los candidatos depiendan de los votantes, no del partido.

Nicolás dijo...

Manulissen, creo que no me has entendido bien. Si lees detenidamente lo primero que propongo es una fundación y más adelante si conseguimos muchas adhesiones digo que habría de hacerse una asociación(porque sinó no habría manera de gestionarla)que podría ser o no partido político, (ya se vería).
Snake, en el artículo "El Procedimiento" digo que lo primero es la reforma electoral y lo primero que cito son las listas abiertas. El párrafo que comentas se refiere a la situación que se daría si alguien que pertenezca a un partido quiere presentarse a elecciones en listas abiertas. Estoy de acuerdo en que los candidatos o cargos elegidos no deben depender de ningún partido.
Saludos.
Nicolás.

Lino dijo...

El problema de formar un partido es que desde ese momento pasas a formar parte del sistema y, el partido, pasa a ser una entidad descontrolada sin posibilidad de gestionarse democráticamente al participar en los mecanismos de obtención del poder, una vez accediera gente al mismo.

Yo tampoco veo utilidad a dejar de formar parte de un partido, ya que la dependencia del mismo no es una cuestión de simple militancia, sino de intereses de poder, como lo demuestran los continuos pactos que diferentes formaciones realizan al margen de la voluntad ciudadana.

La cuestión es que la acción en CiuDem es política, pero desde un punto de vista del ciudadano, sin el ánimo principal de acceder al poder, si no de cambiar las cosas. Un partido puede tener esta intención pero en el momento que entra en el juego partidocrático, deja de estar en manos de los ciudadanos y pasa a ser una herramienta más en la lucha por la supremacía.

Creo que Manuel estará más al corriente de las cuestiones legales a al hora de hacer una asociación, pero ignoro de qué forma se pueden extrapolar los principios de democracia e igualdad que hay en CiuDem a una asociación, en el actual sistema Español, al mismo tiempo que se parte de unas ideas claras de cambio de sistema político.

Es decir, si es posible tener una clausula o condición para la existencia de una agrupación del tipo que sea, que está no puede ser utilizada para fines distintos que los que la han originado, ni por supuesto, de que ichos fines puedan cambiarse arbitrariamente a capricho de una minoría que adquiera notoriedad mediante la forma que sea, dentro del grupo.

En todo caso lo que veo necesario es conocerse en persona, saber quien está detrás de un seudónimo, y averiguar mirando directamente a la cara de cada uno, cuales son las intenciones.

Nicolás dijo...

Ojalá pudieramos conseguir los cambios que demandamos desde una fundación o asociación y por ahí debemos comenzar, pero en el caso de que la presión social no consiga esto, habra de ser en el Parlamento ganando una votación, y para eso necesitamos un partido político. Para nosotros (no quiere decir que seamos nosotros mismos)el partido sería un medio no un fin. Para mi otro de los objetivos, sería cambiar la ley de partidos.

Lino dijo...

La ley de partidos, la ley electoral, esas y otras muchas cosas que habría que cambiar para que el sistema merezca el nombre de democrático. Participar en el sin que lo sea, es una complicada trampa en la que hay que ir con cuidado.

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